el polvo pendiente 18


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Bones, el polvo pendiente, otro Post Data

La relación de los protas de Bones, más tirante que nunca

Anoche, de ruta martiana (pinchos y cañas por el casco antiguo palmesano), con las calles y locales tristemente vacíos a pesar de los primeros de mes…

hablábamos de dos temas: el reincidente de la crisis y el sorpresivo de los polvos pendientes. Como ya se ha escrito mucho muchísimo sobre lo primero e injustamente poco sobre lo segundo y el mundo necesita de que equilibremos las cosas que importan con las que además, nos gustan; ahí voy, con mi modesta aportación, a esparcir sobre la mesa mis polvos pendientes.

 

Espero que vosotros aprovechéis la ocasión para sacudiros el polvo y sacar del armario los vuestros.

Mi hermano no podía jamás hablar con soltura del tema porque compartíamos mesa con mi cuñada y de igual modo, mi cuñada no soltaba prenda y sonreía, pero ambos sabían de qué hablábamos. Se les notaba al caminar y yo, con el clinc del brindis de zuritos de tinto, conté la parte que me toca y que podría resumir en aproximadamente polvo y medio pendiente acumulado en mi haber o, redondeando (por aquello de ver la botella medio llena): dos. Cuando los resuelva, escribo un post. No contándolo literalmente, sino uno entusiasta hablando, por ejemplo, de los arco iris, de los unicornios y las amapolas. Exactamente: cuando sospechéis que estoy fumada, quizá sea solo que he ido resolviendo asuntos pendientes o… polvos.

 

¿Qué es eso de un Polvo Pendiente? Vamos con las bonitas definiciones que nos ofrece nuestra amiga RAE:

 

Polvo; vulgarmente, acto sexual.

 

Vulgarmente; de manera vulgar.

 

Vulgar; impropio de personas cultas y educadas. También que no tiene especialidad particular en su línea. 

 

¡Bah! No nos sirve ninguna. Vamos a intentar construir nosotros mismos una buena definición.

 

Polvo pendiente; Tensión sexual no resuelta entre dos personas que se prolonga en el tiempo. Se distingue de otras tensiones sexuales no resueltas porque es recíproca.

Los chicos espabilados que piensen “eso lo siento yo por doce mujeres nada más pisar la calle”, están hablando de otra cosa muy distinta. Además, tampoco vale cualquier tipo de atracción. Para merecer la definición de Polvo Pendiente ha de ser ésa en la que todos los que rodean a la pareja palpan la nube de vapor que se forma cada vez que están frente a frente. Ésa en la que la misma inercia del cuerpo te echa hacia delante, en dirección directa al otro y mantenerte a un palmo de la boca (la más jugosa del mundo), es un esfuerzo. Otras características para reconocerla son:

 

Síntomas:

  • Abrazos prolongados 
  • Dudas entre si abrazar, dar dos besos, la mano… y acabar haciendo cada uno una cosa distinta 
  • Aumento del ritmo cardíaco
  • Tartamudeo
  • Sudor
  • Los ojos no brillan; se incendian
  • Hablar obviedades e incluso; seguiiir hablando obviedades
  • Muestras de torpeza, por ejemplo, tirando una copa encima de la otra persona (extremar las precauciones cuando lo que se comparte es café)
  • Comentarios repetidos de los amigos de “Vosotros vais a acabar juntos” o, la pregunta de “Pero, ¿en serio vosotros nunca…?” Y da igual lo que contestes, no te creen
  • Incapacidad de alejarse de la otra persona aunque la conversación, claramente no da más de sí o aunque lleves 15 minutos en la calle pasando frío con todos los amigos presionando “a ver si nos vamos ya, hombre”
  • En el caso de las chicas, pensar “mierda, tendría que haberme puesto la chaqueta/tacones/maquillaje/otra blusa”
  • En el caso de los chicos, sostener una postura poco natural como meter barriga y respirar sólo en los pequeños despistes de la otra persona

 

Causas:

  • Distanciamiento geográfico
  • Al menos uno de los dos es un torpe; probablemente los dos 
  • Falta de iniciativa
  • Temor al rechazo
  • Temor a “estropear lo que ya se tiene” 

 

Otras causas más graves: 

  • Es un pariente, del tipo el marido de tu hermana o la hermana de tu mujer. También se extiende esta categoría de parientes a la novia de tu mejor amigo.* 
  • Uno de los dos tiene pareja y el otro, un elevado concepto de la ética*
  • Otras causas que rallarían la ilegalidad o riesgo grave para la vida de alguno de los implicados (alquílese en el video club Lolita y Romeo y Julieta entre otras)
*En estos casos es mejor dejar que pase el tiempo, a ver qué ocurre. Aprovechad este tiempo para tener sueños eróticos con el otro durante la noche y para meditar porqué estáis emparejados con quien no debíais ¡qué escuchéis a vuestros cuerpos, vamos!

 

Posología: 

  • Sólo una: ECHAR UN POLVO y ojo, que no estoy incitando al sexo por el sexo pero… ¿con esa persona? Deja la conversación para después, que el cuerpo es mucho más sabio de lo que creemos y si tu cuerpo se activa con esa persona en concreto, ¡hazle caso! Con la de información que tienen tus neuronas que no comparten contigo ni por asomo; por su carácter de confidencialidad, tabú o porque te reirías y dirías “anda ya”. Tú, escucha a tu cuerpo. Del amor hay que hablar menos y hacerlo mucho más y esta relación vuestra no tiene por qué ceñirse en revolcarse, sino que probablemente encierre entre mordiscos mucho, mucho amor. Tiempo al tiempo.
Por supuesto que algunas veces el cantor tiene razón y este deseo animal desaparece por sí solo pero… da un poco de pena, ¿verdad? Con lo bonito que es el amor, sobre todo en primavera (y en otoño, y en invierno, y en verano ni te cuento).

 

Como decía nuestro amigo Sabina en La frente marchita:
“No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió” 

 

O nuestro amigo Benedetti en Cuerpo docente:

 

Bien sabía él que la iba a echar de menos
pero no hasta qué punto iba a sentirse deshabitado
no ya como un veterano de la nostalgia
sino como un mero aprendiz de la soledad.

 

Es claro que la civilizada preventiva cordura
todo lo entiende y sabe que un holocausto
puede ser ardua pero real prueba de amor
si no hay permiso para lo imposible.

 

En cambio el cuerpo
como no es razonable sino delirante
al pobrecito cuerpo
que no es circunspecto sino imprudente
no le van ni le vienen esos vaivenes
no le importa lo meritorio de su tristeza
sino sencillamente su tristeza.

 

Al despoblado desértico desvalido cuerpo

le importa el cuerpo ausente o sea le importa

el despoblado desértico desvalido cuerpo ausente

y si bien el recuerdo enumera con fidelidad

los datos más recientes o más nobles

no por eso los suple o los reemplaza

más bien le nutre el desconsuelo.

 

Bien sabía él que la iba a echar de menos
lo que no sabía era hasta qué punto
su propio cuerpo iba a renegar la cordura.

 

Y sin embargo cuando fue capaz
de entender esa dulce blasfemia
supo también que su cuerpo era
su único y genuino portavoz.

 


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Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

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