La vida está llena de historias por contar (si sabes mirar) 9


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La vida está llena de historias por contar (si sabes mirar), otro Post DataSi no escribo más es por falta de tiempo, que no por falta de historias que contar, lo juro. Además, esa de “lo sabéis, esto acaba en un post” es una amenaza frecuente entre mis allegados cada vez que nos vemos envueltos en una situación surrealista que bueeeno, vaaale, sííí… me sucede con frecuencia. Y cuando no, son ellos los que me piden “¡pero esto cuéntalo en el blog!” y es que, lo de ver corazones, ver historias y sobre todo lo de reírnos de nosotros mismos, se contagia.

 

Hace bien poco hice un post retratando un día corriente (que probablemente no “normal” aunque vete tú a saber qué es normal), pero es que bien podría convertir este blog en un diario, que pocos, pocos días podría decir “pues hoy no ha pasado nada del otro mundo”.  Sin embargo, creo que el de ayer no sólo se merece un post, sino que hay algunos implicados mordiéndose las uñas a ver si escribo.

De camino al trabajo, esa nueva ruta diaria Ibiza-Santa Eulalia del Río-Ibiza recibo la llamada de mi prima preciosa. Estaba llorando, de pura rabia: acababan de confirmarle formalmente lo que ya era un secreto a voces: se queda sin paga de Navidad. En las últimas semanas las malas noticias iban cayendo en goteo: primero bajada de sueldo, después aumento de horario de la jornada, bloqueo del plan de pensiones y la siguiente (que tampoco significa que vaya a ser la última), la eliminación de la paga extra. Eso sí, al llegar a la oficina me encontré con que los titulares del periódico compensaban el asunto con un “el excelentísimo gobierno anuncia que suplirá el recorte de la paga con préstamos personales entre los trabajadores”. Vamos, lo mismo lo mismo…

 

Sólo pensaba en mi prima y en aquellos casos en que un simple trabajador, de apariencia normal y buen vecino, de repente se ve envuelto en un día de furia y se lía a golpes con sus jefes. Sólo que en este caso, los “jefes”, pues pillan algo lejos.

Me marcho de reunión, después de reunión, después a otra reunión, otra reunión y para terminar la mañana a otra reunión; donde unos muy simpáticos y agradables empresarios me muestran lo mejor de sus instalaciones dedicadas a ofrecer múltiples placeres a los turistas que ajenos (al menos unos días) a las otras realidades paralelas retozan alrededor de una piscina, en hamacas o en butacas frente a un mar de auzl inmenso o tan panchos en el spa. Tengo que comentar que estos simpáticos empresarios me invitan a probar el spa, a venir a cenar, ver el espectáculo y, mientras definimos negocios, a tomar un té con leche por lo que entre y entre no me queda más remedio que comentarles: “precioso, unos detalles muy cuidados, pero… esto… ¿y el baño?” Por aquello de que el té es diurético y una tiene una vejiga de tamaño medio.

 

Tengo que indicar en este punto que aunque desluzca el escrito, es importante remarcar que la frecuencia de eliminar aguas menores es debido a que estamos en alerta amarilla de calor y es imprescindible andar bebiendo bebiendo bebiendo para que el sol pueda cumplir su cometido de hacer que te evapores poco a poco y lo que no sudas, pues acaba buscando sus otros orificios de salida.

 

Ya está bien de escenas escatológicas hombre ya hombre. Retomemos que tras una quinta reunión me marcho a comer brevemente en casa de mis padres, porque exactamente una hora después me espera otra larga reunión de trabajo con unos friquis muy simpáticos (sí, sí, lo juro ¡todos en Ibiza son simpáticos! Excepto aquel imbécil) que están elaborando la web de uno de mis clientes (va a quedar una web monísima) y “ponle esta pestaña”, “más grande la foto, quiero una foto grande grande, que se salga de la pantalla”, y textos y colores (que ya sabéis que soy un poquitito especial con el tema de los colores) y cuando salgo de friquilandia lo hago muy satisfecha, pero sin saliba. Seca seca, lo juro.

 

Voy a una máquina expendedora de bebidas y mierda, no tengo monedas (por supuesto, esto sólo lo pienso porque con la boca seca no pronuncias palabra) y sin embargo, sonrío porque la máquina además de cocacolas y nesteas, tiene paquetes de mini tampax y de condones. “Esto es San Antonio, la ciudad Sin Ley” me recuerdo a mí misma. San Antonio el de Texas no, tenemos otro mucho más salvaje en Ibiza, también llamado el del Huevo de Colón, pero eso ya si acaso, os lo cuento otro día. Por cierto, por cierto, que ése en concreto es mi pueblo.

 

Me arrastro haciendo equilibrios a 35 grados reales que me van siguiendo traidores sobre mi cabeza y llego a mi coche negro bastante bastante guarro y ahí, miro el reloj y pienso en matar dos pájaros de un tiro (exactamente lo que hubiera hecho mi prima esta mañana si se encuentra juntos a El Rajoy y La Merkel; lanzarles a cada uno cada uno de sus zapatos de tacón de aguja y fijo que acierta).

Me paro en la gasolinera y me compro una coca cola y los que me conocen dan fé que yo no tomo eso ni bañado en ron ¡Coca Cola! Eso es un pariente feo del cerdo… Pero, me caigo, desfallezco y creo que hasta me la bebo de un trago. Aish… no me ha sentado muy bien. Creo que como abra la boca salgo volando dando eses mientras me voy desinflando poco a poco. No, la idea de volar acercándome al sol no me tienta.

 

Ok, en este punto también es importante remarcar que voy divina de la muerte, porque creo que ya os he dicho en alguna ocasión, que por válidos que sean tus argumentos, un vestido realzando el resto de tus argumentos, hace que los primeros, entren con más fuerza. Chicas, no es machismo, que no; que es física aplicada al negocio. Un hombre se reune con un hombre y ve un señor o un gandul o… lo que sea, pero es un ente en conjunto. En cambio un hombre que se reúne con una mujer ve una cara, una sonrisa, unas piernas (y alguna que otra parte que ahora mismo no se me ocurre): nos ven como piezas de desguace que van juntando. Y no penséis “es que es injusto”, “no hay derecho”, “tendríamos que plantarnos todas contra esos gorilas” y todo eso. Que sí, que sí, que tenéis razón, pero mientras reivindicas, si quieres aumentar tu porcentaje de éxito en una reunión: ponte mona. No, mujer, vestida como si llevaras un cartel de “por un préstamo la chupo” no. Sólo peínate y ponte como te sientas cómoda, pero también guapa (que suelen ser sinónimos).

 

Total, que mona, pero sudada, habiendo bebido cinco litros ya; me regalo los diez minutos de lavar mi precioso coche negro y ahí estoy yo con tacones y manguera en mano salpicándome pero casi como que da gustito y todo cuando, inmersa en esa sensación de relax (porque aparte de ser especialita con los colores, lo soy y mucho con los chorros de agua), cuando de repente un tipo igual de húmedo que yo, pero esta vez sin camisa, desnudo de torso para arriba y con un, ¿cómo se dice…? Ah, sí: cuerpazo, forcejea conmigo bajo un chorro tratando de quitarme la manguera (cuánto simbolismo, ¿verdad?). Tardo un segundo en reaccionar hasta que me gana y me dice “por favor, déjame lavarte el coche”. En mi estado de shock pues le dejo y me quedo mirando a mi coche (que creo que es chica), porque sonríe muchísimo con el cambio y me pregunta (mi coche) que cómo se llaman esos músculos que suben del monte de venus tan bien dibujados por el cuerpo del muchacho. Le contesto que no me acuerdo, pero que fijo que van a ser los abductores laterales o bajos o, algo y mientras me sigue preguntando más partes de los músculos de ese pedazo de cuerpo húmedo que me está lavando el coche, el muchacho nos interrumpe y me dice “no pienses que lo hago gratis. Has de dejar que te invite a una copa”. Le contesto con una sonrisa mientras pienso “mierda, el móvil está dentro, si no, le enviaba una foto a Sheila. Y a mi prima. Y a Ana. Y a Isa. Y a Cris…” y la lista de gente a la que quiero restregar este momento va creciendo por momentos.

 

El muchacho vestido sólo con un vaquero que le hace un culazo (borrad la última explicación porque es innecesaria y no aporta nada a esta historia), me sonríe al terminar y me insiste en lo de tomar algo. Le sonrío sin contestar y ya dentro del coche me dice “sabes que nos volveremos a encontrar y la próxima vez te vas a tomar algo conmigo” a lo que le contesté “sí, claro. Me he quedado con tu cara”. Poco después, cuando le repetía esta última frase a mi prima y me preguntaba “¿y qué cara tiene?” Le contesté “¡Y yo qué sé qué cara tiene! Pero… qué cuerpo, ¡qué cuerpo!” y ahí, por un ratito pequeño nos dio igual la mierda de la paga extra.

 

No se nos ha acabado el día, ¡qué va! ¿A nosotras…? Durante la cena conté con todo lujo de detalles y mucho humor la historia a algunas de sus hijas (para que vayan aprendiendo lo que es la vida y la importancia de la higiene de los vehículos) y otra historia aún más divertida de otro día que lavaba el coche, pero que ya os contaré más adelante. Acostamos a las canijas y nos fuimos arrastrándonos a recoger a la hermana mayor, que se cree muy mayor y estaba cenando con una amiguita por el puerto de Ibiza. Yo no es que pudiera caminar, ni siquiera simular que caminaba, pero una es solidaria y me parecía que mi prima podía hacer un estropicio si se cruzaba con alguien con una camiseta que dijera “I love Rajoy” y total, que me sentí más segura acompañándola.

 

Éramos ambas despojos, pero con cierta gracia y nos cruzamos con un pequeño espectáculo callejero de la Flower Power de Pacha que nos decoraron los pelos mustios con una corona de flores. La niña se salió con la suya y se quedó hasta más tarde con su amiguita haciéndose las mayores ambas y nosotras: las que éramos muy, pero que muy mayores ayer, nos fuimos arrastrándonos de vuelta a casa.

 

Pues mira tú, qué pequeño es el mundo, que nos cruzamos en el camino a mi amigo El Capitán (como el de Pescanova, pero este es otro) con un tipo, y nosotras, que creo que ya he comentado en alguna ocasión que en nuestro epitafio dirá “murieron con una copa de vino en la mano” (de hecho, ¡es que ya llevábamos nuestras coronas de flores puestas!), pues un vino que les aceptamos y tal y tal y seguimos hablando y nos acompañan a casa y tal y tal “y venga va, la última” y nos acercamos a nuestra pizzeria mega favorita en Ibiza donde nos miman y nos riegan con un chupito de limonccello cada vez que pasamos y al entrar nos recibe la camarera (Ana, una preciosidad) llorando, porque su perro se ha muerto después de 13 años. Le regalo mi corona que la merece mucho más que yo y también achuchones y por los muertos y los medio muertos brindamos todos y después llega su novio (legítimo dueño del corazón de Ana y del perro) también con lágrimas en los ojos y volvemos a achucharnos todos y claro, por supuesto, brindamos de nuevo y nos acabamos riendo, y cierran el local prometiéndonos que ellos que pueden sí van a echar un polvazo y es que, la vida está llena, llenísima de historias por contar.

 

A Hard day’s night, The Beatles


Es la noche de un duro día.
He estado trabajando como un perro.
Es la noche de un duro día, 
debería estar durmiendo como un tronco 
pero cuando llego a casa junto a ti 
comprendo que las cosas que me haces 
harán que me sienta bien 

cuando estoy en casa 
todo me parece bien 
cuando estoy en casa 
Así que ¿por qué diablos iba yo a quejarme?
Si cuando estamos juntos 
sabes que me siento bien 

 


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Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

otro Post Data, el blog de Pilar Ruiz Costa


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9 Comentarios en “La vida está llena de historias por contar (si sabes mirar)

  • Campanilla

    En el trabajo disimulando la risa que me ha dado tu post y manteniendo la compostura, qué gracia natural que te sale cuando explicas las situaciones, ya me veía yo ahí en Ibiza copa de vino en mano dándole el pésame también a los dueños del difunto perro.
    Y por cierto, dime donde es ese lavador de coches que de Mallorca a Ibiza en ferry es un rato, y si allí hay chicos así que te lavan el coche, seguro que el viaje merece la pena, jajaja.
    Brindo por esos días surrealistas que consiguen sacarte Post tan buenos como este! Besos

    • admin Autor

      Pues este en concreto fue en el deslucido de la gasolinera de Ses Païsses y el muchacho en cuestión dejó su coche abandonado en la cabina de lavado de al lado de la mía 😉 ¡cuándo vuelva a llover tierra, te aviso! Me dij:o "es que no quiero que te manches esa falda tan bonita", ¿verdad que debí contestarle "pues tienes razón, mejor me desnudo como tú"?

      Me alegro de que te rías de mí… ¡uy! Qué raro ha sonado eso. Tengo que acordarme de comentárselo a mi psicoanalista…

      ¡Un beso!

  • dolega

    Las realidades hay que aceptarlas como tal. Si vamos monas de la muerte pues tenemos más poder de convicción que si vamos feas y arrastradas. Es un hecho.
    Para esos días de calor infernal mejor que la cocacola es la Ginger Ale. Evita que te deshidrates porque está hecha a base de genjibre.
    Besazo
    PD. Yo estoy viviendo lo mismo. Amenazo con que se va a convertir en post y la gente flipa 🙂

    • admin Autor

      Mira tú que lista la Dolega 😉 Creo que no he probado el Ginger Ale en la vida… ¿eso es amargo? ¿O lo amargo era el Bitter Kas? Lo dicho, lo pruebo seguro.

      Vamos a conseguir con esa amenaza perenne colgándonos del labio de "esto lo escribo en un post" que se formen silencios cuando lleguemos a las fiestas y cuando preguntemos "¿pasa algoooo?", nos contesten a coro: "nada, nada en absoluto", nos huirán como a los inspectores de hacienda 🙁

      ¡Un beso!

    • Inmagina (Territorio sin dueño)

      Ja ja.
      Consejo: el ginger ale con qüisqui, que parece mentira que tú tan vivida estés todavía en esas. Uno de los mejores combinados que pueden tomarse, uno de los pocos refrescos con los que vale la pena estropear el güisqui. Ains! que todavía tendré que enseñarte…

      En cuanto a lo de "esto tiene un post" yo es que ya vivo en modo post, veo el mundo en palabras e historietas, no puedo remediarlo, y me ayuda a tomar distancia, lo que no está nada mal. De momento no me huyen pero todo llegará…

  • Inmagina (Territorio sin dueño)

    Seré sincera, ha sido automático, cuando he llegado a lo de “no pienses que lo hago gratis. Has de dejar que te invite a una copa” he dicho será hijaputa!

    Creo que no estaba en la lista de gente a la que querías restregar ese momento, pero me has tocado las narices mona!

    Y estoy de acuerdo contigo en algo básico en el post ¿Porqué no podemos aprovechar los encantos que dios nos ha dado para reafirmar argumentos o "vender" mejor? Pues sólo faltaba, la que no lo haga tonta es.

    Un beso mala! que eres mala!