Correos, por favor


De entre las cien características presentes al enamorarme una ha sido siempre que el sujeto en cuestión disponía de pene funcional. «Y a mí qué cojones me importa» pensará el lector y no puedo más que darle la razón porque a mí me sucede exactamente lo mismo con la vida amatoria de los demás y, solo en los casos más cercanos, puedo preguntar por algún otro tema, quizá, como qué quiere ser de mayor o a qué dedica el tiempo libre.

Cuento ‘lo mío’ a modo de contexto para evidenciar que, sin ser parte directamente afectada, no obstante, defiendo que cada uno puede enamorarse y hasta acostarse con quien le salga de lo que se guarde en el calzoncillo, con la única limitación de que ambos sean adultos, libres, en pleno uso de sus facultades y haya mutuo acuerdo. Ya con eso, que cada cual queme sus cincuenta sombras de Gregorio, que para eso están. También defiendo que estas uniones sean iguales en derechos a las de todos, faltaría más.

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Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

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