El cartucho de salva


Hace algún tiempo estuve en el campo de concentración Sachsenhausen, en Berlín. A pesar de ser de ‘concentración’ y no de ‘exterminio’, se calcula que entre 30.000 y 100.000 personas perdieron la vida en él. Es decir: Se la quitaron.

Aunque hay mucho para llevarse las manos a la cabeza, también fascinante en la metodología del Tercer Reich para optimizar recursos. Léase en este caso: «Matar más y mejor». Así, se enfrentaban a cualquier mínimo fallo de producción. Por poner un ejemplo, el hecho de que, para algún soldado, matar mirando a los ojos de la víctima, generara puntualmente algún tipo de conflicto. Momentos de flaqueza, qué se le va a hacer. Así, los nazis idearon un sinfín de estrategias para que la máquina de matar funcionara viento en popa. Una de ellas, era la de la falsa enfermería. El indeseado prisionero creía que iba a una revisión médica, se desnudaba y se colocaba bien firme contra una pared con una cinta métrica donde esperaba ser pesado y medido, pero, ¡Ay! La pared ocultaba un agujero a la altura de la nuca. Del otro lado, un soldado apostado arma en mano con un único cometido de sol a sol: cada vez que no pasaba luz por aquel agujero, disparaba. Fin. Ojos que no ven, corazón que no siente.

Y sé que nombrar la palaba ‘nazi’ hace que cualquier asunto suene atroz y como a ‘cualquier tiempo pasado fue peor’, pero es un problema este de la máquina de matar aún en vigor a día de hoy

Seguir leyendo en Diario de Ibiza

 


Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

otro Post Data, el blog de Pilar Ruiz Costa


Antes de suscribirte es importante que conozcas nuestra POLÍTICA DE PRIVACIDAD

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.