eventos lowcost


El lowcost no es un invento nuevo. Ni siquiera de las compañías aéreas que han popularizado el término. Nuestros abuelos ya hablaban de comprar duros a 4 pesetas aunque, lo pronunciaran con un rintintín que tachaba de ingenuo a quien pretendiera tal odisea. Pues bien: SE PUEDE. Y parece que a 3 pesetas, también.
 
Cuando la palabra crisis copa los titulares de los periódicos y las reuniones de directivos de empresas parece imprescindible recortar costes: reducir personal, salarios y reducir cualquier gasto superfluo que sea temporalmente prescindible. Los eventos entran, naturalmente, en este último paso.
¿Cuánto tiene de efectivo? Como medida de ahorro mucho pero sólo a corto plazo. A medio plazo, quien no se promociona, no existe. Quién no ofrece ese “algo más” a sus clientes se arriesga a perderlos por quién sí los tenga en cuenta y los mime llueva donde llueva.
Es mejor demostrar que nuestra empresa es capaz de adaptarse, de amoldarse a las circunstancias manteniendo siempre el objetivo: su público es lo importante.
Es la era del lowcost también para los eventos.
La estrategia a seguir no es muy distinta de los otros campos: abaratar costes. Pero eso tiene mucho de reto y poco o nada de imposible. Podemos por ejemplo, lograr sinergias con otras marcas o empresas para compartir gastos o realizar trueques. Las empresas de catering, las salas de convenciones, los hoteles y restaurantes… atraviesan la misma crisis que nosotros por lo que nos será más fácil negociar condiciones satisfactorias para ambas partes. Otras maneras de bajar el coste de la factura de nuestro eventos son reducir el número de invitados a los verdaderamente importantes, cambiar las fechas a otras de temporada baja o por ejemplo, celebrar el evento un martes en lugar de un sábado pueden ayudar a que el mismo evento cueste menos de la mitad. Podemos cambiar una cena por un original desayuno, por ejemplo y hacer que este cambio juegue a nuestro favor para demostrar toda nuestra originalidad. Quizá sea también una buena ocasión para dejar a unos artistas con un caché difícil de asumir para dar una oportunidad a nuevos talentos. Muchos de ellos con tal de promocionarse lo harán gratis o por muy poco dinero. Lo mismo nos sucederá con las empresas de transporte, catering, imprentas… Para todos es mejor ganar poco que nada y todo este tipo de apoyos mutuos los podemos tener en cuenta para el futuro. En épocas de bonanza nos sobran los proveedores pero, es bueno saber con quién podemos contar en tiempos difíciles.
Reducir el número de personal atendiendo el evento puede además, no ser un handicap, sino una oportunidad para atender más personalmente a nuestros invitados. Ellos lo agradecerán y nosotros, a la larga, también.
En fin, son apenas unas cuantas y pequeñas ideas muy generales en lo que debería ser y es una lista inacabable. Probablemente crear un evento gratis sea complicado pero, ¿con poco dinero? ¡Es muy fácil!
Como decía Einstein en su conocido discurso “Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.”
Retémonos a sacar lo mejor de nosotros mismos y luego llamemos a nuestros compañeros, clientes y amigos y hagamos un gran evento (aunque sea lowcost) para celebrarlo.Entradas relacionadas:
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Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

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