Hola y adiós


Estas últimas semanas me está costando horrores juntar líneas. No sentir como superfluo ‘esto mío’ (que no las noticias verdaderas) mientras veo a tantos sanitarios cayendo en primera fila de fuego. Cuesta arriba. Culpa mía, que lo que pretendo sé de antemano que es imposible: encontrar palabras de aliento. Busco la alquimia de las letras, el resorte en la página impar de un periódico que alivie el peor de los dolores. Si en el camino logro entretener a quien solo está aburrido (solo) en casa, esperando que esto pase cuanto antes, cargado de propósitos nuevos que durarán, poco más o menos que los de año nuevo, estupendo. Pero en mi cabeza sobrecalentada estos días están quienes han perdido a alguien. O quienes ni lo sospechan aún y lo perderán. Lo perderemos.

No hace mucho (aunque antes de todo el asunto este del coronavirus, con lo que parece que fuera en otra vida), una amiga me contaba, destrozada, de alguien que, ya cargando varias catástrofes en el cuerpo, acababa de perder a su hermana en un accidente. Ahí mi amiga trató de dar ánimos y encontró un muro insalvable. Y es que a veces no queremos una palabra de ánimo. Aún no es el momento. Ni nos cabe ni nos da la gana el consuelo. A veces, todo lo que necesitamos es un abrazo en silencio. A ratos, lo único que queremos del mundo, es que el mundo nos deje en paz.

Seguir leyendo en Diario de Ibiza

 


Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

otro Post Data, el blog de Pilar Ruiz Costa


Antes de suscribirte es importante que conozcas nuestra POLÍTICA DE PRIVACIDAD

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.