Horas non numero nisi serenas


No es verdad que Franco creara la Seguridad Social ni el sistema de pensiones. Tampoco fue quien ideó los pantanos.

Lo que sí debemos al dictador es la hora, pero poco miramos al reloj hasta que llega marzo, octubre y tenemos que andar contando si podemos dormir una hora más o si nos quitan una hora de sueño. Aunque esa… es otra historia.

Ya en 1784, Benjamin Franklin, inventor del pararrayos y embajador de Estados Unidos en Francia, comprobó horrorizado cómo los parisinos gustaban de dormir más allá de al alba, al alba y sugirió un cambio legislativo que incluía imponer un impuesto a las personas con contraventanas que impidieran la entrada de luz en sus casas.

Aún más firme en 1907, William Willett, un constructor inglés dedicó años y recursos en tratar de reeducar los hábitos de sueño ajeno e incluso publicó un folleto llamado The Waste of Daylight; El derroche de luz solar. Detallaba la estrategia de adelantar los relojes 20 minutos cada domingo de abril y atrasarlos nuevamente cada domingo de septiembre, estimando que la medida permitiría ahorrar 2,5 millones de libras en iluminación artificial. Murió un año antes de que sus sueños de luz se vieran cumplidos como medida de guerra.

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Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

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