La enfermedad de septiembre


Septiembre me pone triste, lo reconozco. Como soy una mujer de hoy en día, es fácil pensar que me he dejado contagiar por los abruptos titulares que anuncian, a falta de gobierno, ‘estrés postvacacional’. Demasiado New Age para mí, que soy de brazos largos y escasos vicios de complicarme la vida. Además, es una paradoja genética porque, de todos es sabido, los ibicencos nos movemos en otros tempos. En pocos lugares del mundo, me consta, septiembre se muestra tan como un alivio, tan como un respiro. Y así crecemos, hablando de ‘la temporada’ empleando el mismo tono de voz (grave, muy grave) con el que en el Caribe se habla de la temporada, pero de huracanes: «Reservas hoteleras» y «vientos de fuerza 12»; «pasajeros» y «tormentas tropicales».

Así que creo que, en mi caso, esta tristeza tiene que ver más con la luz, que la veo distinta. O acaso sé que se tornará distinta. O con el sonido de las cigarras, que me parece que suenan como ecos que se alejan. Tiene que ver? con el paso del tiempo.

Para mí septiembre es el lunes del año. Es más enero que el propio enero. Es el final de tu serie favorita. Es comprobar que ni el reintegro.

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Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

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