Si bebes, no conduzcas


Quién no ha escuchado la historia de fulanita, a la que el marido pegaba cada vez que llegaba a casa borracho. Un cuento con final fatal que pensábamos que había quedado en el contenedor verde, pero que ahora hemos visto desempolvar en campaña. Ortega Smith se hace el fusil un lío y pide que en los asesinatos por violencia machista se distinga cuándo se producen «porque el hombre es machista y odia a las mujeres» o cuándo el agresor «a lo mejor tiene esquizofrenia o a lo mejor tiene alcoholismo». Eso sí, recordando que la violencia machista que cita, «no existe», sino que «es una invención política» y que estos asesinatos «pueden ser por situaciones de alcoholismo en hombres contra mujeres y mujeres contra hombres».

Este discurso del alcohol es especialmente inoportuno cuando se produce apenas días después de que la sentencia del juicio de la Manada de Manresa determinara que fue agresión sexual y no violación, argumentando que los acusados (seis adultos atacando a una niña de catorce años) «pudieron realizar los actos sexuales sin utilizar ningún tipo de violencia ni intimidación porque la víctima iba bebida y drogada». Es decir: si el agresor bebe, que sirva de atenuante para él; si la víctima está borracha, que también sirva de atenuante para él.

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Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

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