Sí, quiero


Mi mejor vestido y yo nos hemos venido a Ibiza por una razón extraordinaria: las bodas de oro de Antonia y Pepelu. Pensaréis que eso de ‘extraordinario’ es un adjetivo fruto del cariño y, qué va, es un dato empírico. No he logrado encontrar estadísticas de casamientos aquel 1968 en que él la conociera en un baile y de un pisotón le rompiera un zapato (sí, sí, es una historia de amor que empezó con muy mal pie), pero sí sé que desde 1975, se han reducido un 36% el número de matrimonios. ¡Hemos perdido un matrimonio de cada tres! Imaginad estas cifras sin la fantástica inyección demográfica que han supuesto los extranjeros. Una de cada seis bodas tiene al menos un cónyuge foráneo, así que, cuando os vengan con milongas de endurecer la inmigración, sopesad cuánto os afecta a vuestras posibilidades futuras de encontrar pareja.

A falta de datos de aquel entonces de Antonia y su zapato, tiro de mi propia estadística familiar. Eran seis hermanos y dos acabaron cazadas por forasteros (equivalente de la época a inmigrante ahora). Uno de ellos, Pepelu, que era un «murciano de Aragón» que, sabréis, es un tipo de gentilicio que solo tenemos en Ibiza ¿verdad? Sin embargo, los seis hermanos se casaron. Eran otros tiempos. 

Seguir leyendo en Diario de Ibiza

 


Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

otro Post Data, el blog de Pilar Ruiz Costa


Antes de suscribirte es importante que conozcas nuestra POLÍTICA DE PRIVACIDAD

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.