Situs Inversus


Mi preciosa abuela Catalina fue, cual lince ibérico, parte de una especie en extinción. Una de esas últimas preciosas payesas que recorrían nuestras calles y mirábamos con normalidad, sin ser conscientes de que un día, ya no estarían. Permitidme decir, como si mi abuela no tuviera abuela, que mi abuela era especialmente hermosa. Aún podéis verla, encordant espardenyes, sonriéndoos desde una postal en los escaparates de tiendecitas camino a la catedral. A ver si no me dais la razón.

Solo mirando esos ojos azules rodeados de mil arrugas (las he contado) se nota que tenía un corazón inmenso. Lo que no se nota es que su corazón no estaba ubicado como el resto de los mortales ‘normales’. Esto es: a la izquierda. No. Estaba, junto al estómago a la derecha y su hígado a la izquierda. Todo del revés. Sus órganos se rebelaban contra lo que la evolución había decidido como el aprovechamiento óptimo de la caja torácica en lo que se conoce (y hay que reconocer que se conoce poco) como Situs Inversus y que sucede aproximadamente a una de cada 20.000 personas. Eso quiere decir, Situs arriba o abajo, que ahora mismo puede haber dos casos en Ibiza, pero para los tiempos de mi abuela Catalina, sus ojos azules debían ser los únicos en esconder semejante disparate contando toda Ibiza y Formentera.

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Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

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