Concierto Solidario Mallorca con Haití


concierto solidario Mallorca con Haití, Pilar Ruiz Costa
 

A 3 días de celebrarse el concierto solidario, los eficientes chicos de logística del Club se encontraban montando el escenario sobre las tarimas de la piscina cubierta. Ultimamos algunos detalles y al irme les pregunté casi a modo de despedida.

-¿Alguna pregunta?

-Sólo una- Exclamaron casi al unísono- ¿Por qué?

La pregunta es fantástica. Casi podría catalogarla en las mejores que pueden hacerse pero aún así, dadas las circunstancias ¿Cómo responderla?
Traté de esquivarla con alguna broma pero esos hombres iban bien en serio en su trabajo y sus dudas y no se conformaron con mis sonrisas y que lo íbamos a hacer genial. Querían saber por qué alguien se mete y de paso mete a tanta gente en un berenjenal semejante por… ¿Haití? ¿Quién hablaba de Haití un par de semanas atrás? ¿Está en Latinoamérica o en África Haití? ¿Qué idioma hablan? ¿el haitiano? Les dije que para mí no había uno sino varios porqués y uno era que había vivido en República Dominicana.
Y es cierto. Y también que hay otras razones de fondo. Un cúmulo, en realidad, que hacen que te sensibilices y te impliques ante una causa en particular cuando sólo compadeces y dejas pasar de largo tantas otras.
Jaime me dijo que no me desgastara, que era una desgracia lo que les había pasado, que es una mierda que dentro de un mes pasará en otro sitio y dentro de otro, en otro más. Uri me pidió que esperara (a San Valentín ni más ni menos. No os preocupéis, él no se dedica a organizar eventos), porque con tanta prisa y tantas ganas de protegerme, quería evitar a toda costa mi decepción porque no acudiera nadie fuera de nuestra gran familia.
Silvia trató de prevenirme de las organizaciones no gubernamentales que salen en las noticias cuando se descubren estafas en el dinero que los honrados ciudadanos del mundo les confían en sus donaciones. Los 3 trabajaron conmigo, codo con codo, a contrarreloj y muy duramente todo lo que duró el concierto.
También lo hicieron muchos más: Jaime Anglada, Black Jack, Jalo, Sheela Gathright y Sebastián Raimundo, Miguel Gavilán, Mar, Glasford, Tanga Team, Jalo, Danny Leiva, Los Flechers y Rosa de Lima sobre el escenario y también Tomeu, Mariluz, Sebas, Alberto, Diana Campos, Raquel, Sheila, Cristina, Sonia, Álex, Sandra, Encarna, Elisa, Estrella, Eli, Óscar, Jesús, Manolo, José Carlos, Agus, Paco, Neus Pastor…
Toni llegó por la mañana dopado de fiebre, tiró un par de macetas del Club y se marchó a dormir. Soldat también fue baja por la epidemia de fiebre. Pilar vino a pesar de ella. Carlos vino con muletas.
Pi vino desde Ibiza en el primer vuelo de la mañana y se marchó cuando aún no había amanecido en el primer vuelo del día siguiente. Le esperaba una reunión nada más aterrizar en la que espero que no se durmiera.
Isa y Andrew vinieron de Londres el sábado por la noche (en que se pusieron a trabajar en las proyecciones que no definimos hasta el mismo domingo por la tarde, escasos minutos antes de empezar el concierto).
Xisco no pudo venir desde Barcelona como hubiera querido pero trabajó en el proyecto del guión y consiguió mucha información que resultó imprescindible. Estuvo a mi lado desde allí, todo el tiempo.
Miguel estuvo vendiendo entradas y me acompañó a casi todo lo que le pedí para promocionar el evento. Pep estuvo peleando hasta el último momento por una batería que al final trajeron los chicos de Los Flechers.
También fue el responsable de que apareciera por la puerta Miguel Gavilán y Rosa de Lima que lo hicieron maravillosamente, cada uno con su magia distinta.
Manu Blanco al que también conocí sólo 2 días antes fue el eje de que pudiéramos contar con el equipo y las manos de Toni Pocoví al que las primeras palabras que le dediqué fueron: Toni, sálvame. Como es un caballero además de un tipo estupendo, me salvó.
Entremedias también estuvo a punto de tirarme una escaleta a la cabeza pero, no lo hizo y al final logramos que se desnudara (eso sí, en la privacidad del baño del Beewi) para lucir una camiseta de Ferrari que era un regalo en realidad muy pequeño para el regalo tan inmenso que él nos había hecho a todos.
Con Toni hemos de volver obligatoriamente a retomar los porqués. Yo tenía el mío y muy pocos de los que me rodean y me quieren necesitaban siquiera saberlo. Les parecía una idea estupenda o, el simple hecho de que les pidiera ayuda, bastaba. En su caso, no me conocía de absolutamente nada. No iba a verme en la vida y se arriesgaba a un fracaso descomunal en su nombre mucho más que a un éxito modesto y seguro que se preguntó en tan pocos días ¿por qué? cien veces pero, por el porqué que fuera, lo hizo y lo hizo genial.
Todos lo hicisteis. Todos lo hicimos. Es tan reconfortante saber con cuanta gente cuentas en realidad. No me he sentido sola en mi vida o al menos no lo recuerdo pero ¡fueron tantas manos! Al final tuvimos que decir que no a los últimos músicos que llamaban para ofrecerse o habríamos tenido un concierto que hubiera durado 2 días (lo cual tampoco es mala idea).
Duró 5 horas y me gusta pensar que fue un concierto pero también mucho más.
No perdimos la perspectiva en ningún momento de que no era una fiesta sino un homenaje a Haití e intercalamos proyecciones de la realidad del país, del paisaje tras la catástrofe, de los equipos de rescate, de sus miembros más vulnerables: los niños. Era tan hermoso ver alternar aplausos y peticiones de más canciones con esos silencios solemnes ante algunas imágenes y eso cumpliendo el compromiso que nos hicimos desde el principio de no mostrar una gota de sangre.
Contamos algunas historias. Hay muchas noticias dentro de la gran noticia y terminamos compartiendo algunos Milagros porque para mí, han sido imprescindibles esas inyecciones de vida para quienes trabajan sin descanso entre millares de muertos.
Nos hablaron Carmen Sánchez-Contador de Médicos Sin Fronteras y José Luis Tolosa de Aldeas Infantiles SOS que relataron a todos como era la labor que desarrollaban estas organizaciones antes del terremoto y la que están desarrollando ahora. El dinero recaudado se repartió a partes iguales entre ambas.

Este concierto tenía muchos porqués de fondo pero encima de todo, 2 propósitos fundamentales: el primero, por descontado lograr dinero para ayudar a Haití.

El segundo, poner nuestro granito de arena para que Haití permanezca en las conciencias de algunos un poco más de tiempo. No basta que nos volquemos 1, 2, 3 semanas. Para reconstruir ese país hacen falta más de 10 años y necesitan una base de dignidad que sólo puede lograrse del exterior.

No hablemos de los muertos, sino de los vivos: 3.000.000 de personas, ¿podemos imaginar cuántas son 3.000.000 de personas? No tienen nada. Nada. Nada.

Dejadme recordaros uno de los muchos milagros de Haití:
La “Niña Milagro” de Haití. Sólo saben que se llama Jonata. Tiene tres años y dos hermanos con los que intenta hablar desde un móvil de juguete. Es lo único que llevaba consigo, colgado del cuello, cuando fue rescatada de los escombros seis días después del terremoto. Nadie responde a sus llamadas.

Sirva este pequeño blog para daros unas gracias muy grandes a todos los que hicisteis posible este evento. Incluidos los que no he nombrado. Sois personas extraordinarias.

Concierto Solidario Mallorca con Haití
Concierto Solidario Mallorca con Haití, Pilar Ruiz Costa

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Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

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