el silencio 3


tejas con muchas historias que contar
No es de extrañar que el silencio nos asuste, que haya quien enciende la televisión nada más llegar a casa; la radio en el otro extremo (solo por si acaso). Quien pone a cargar el móvil, enciende el microondas y ya entonces se mete en la ducha y después llama a cualquiera para no estar falto de un plan para la noche. Hay quien se empareja y creedme; incluso se casa porque confunden esa compañía, ese terror absoluto al silencio con algún sentimiento quizá cercano a la afinidad o al afecto. Hay quien ni siquiera lo sabe porque para ello habría sido necesario estar un tiempo a solas con la insatisfacción y con el silencio y huyen de esa posibilidad y si ese ruido se rompe, saltan de relación en relación; de ruido en ruido.
Nos han educado a temer al silencio. Nosotros mismos nos metemos cada vez más y más en el ruido de cacharros: gente, cosas, teléfono, televisión, prensa, internet o incluso un libro… información, información. Con ese ruido; ese «estado socialmente aceptado” tenemos el pretexto para estar ocupados con toda esa información llegando de fuera sin permitirnos el tiempo verdadero a asimilarla y sopesarla con la información que nos brota de dentro. 
Pero el silencio nos asusta. Lo tenemos asociado al castigo, a la falta de argumentos; esas armas con las que defendernos de una posible agresión. Luego está el peor miedo de todos: el silencio implica estar solo. Es tan complicado estar de verdad callado y a solas con uno mismo… 
En música, sin embargo, el silencio tiene la misma importancia que se da a las notas; de hecho, todas las notas se acompañan de su propio silencio y el silencio en sí, se convierte en una pausa necesaria para crear expectación al comienzo de un concierto, para permitirte estar preparado; para abrirte sin expectativas a lo que va a sonar. Después están los silencios que te permiten que se graben en tu memoria los sonidos ya escuchados… para que la música perdure en ti incluso después de haber callado y puedas llevarla contigo. 
Estar en silencio no significa en absoluto estar a solas (aunque es tan sano hacerlo de tanto en tanto); los silencios en compañía pueden decir en realidad más que cualquier palabra. Es la otra concepción del silencio: el de la tregua para escuchar nuestro propio cuerpo, el de la confianza (en los otros y en ti), el de la reflexión y el de la paz. Ahí el silencio se vuelve un oasis que nos regenera. 
Si se os pregunta: «¿Qué es el silencio?» Responded: «La primera piedra del templo de la filosofía»
Pitágoras 
Silencio: abstención de hablar, ausencia de ruido. También falta u omisión de algo por escrito 
Ruido: sonido inarticulado, litigio, pleito, alboroto o discordia. Apariencia grande en las cosas que no tienen importancia. También interferencia que afecta a los procesos de comunicación. 
Pausa: breve interrupción de un movimiento, proceso o acción. Descanso para luego retomar la actividad. 
Paz: situación y relación mutua de quienes no están en guerra, enfrentados ni tienen ningún conflicto. Serenidad, quietud, calma y sosiego del espíritu. 
Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza. 
Ismael Serrano
Entradas relacionadas:

 


Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

otro Post Data, el blog de Pilar Ruiz Costa


Antes de suscribirte es importante que conozcas nuestra POLÍTICA DE PRIVACIDAD

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.

3 Comentarios en “el silencio