habrá que creer


Creo, tengo fe e incluso apostaría a que este año la lotería de Navidad batirá records. No es porque tengamos más veinte euros para invertir, ni mucho menos. Tampoco por los apuros económicos que tantas familias están pasando y podrían salvarse con el colchón de cuatrocientos mil euros que este año se destina al premio gordo, que también. Creo, tengo fe e incluso apostaría que es porque estamos aún más faltos de creer que nunca.


Ahora, que a tantos nos ha fallado el jefe, la empresa, los bancos, la policía, el sistema o el gobierno… Tantas y tantas cosas que dábamos por ciertas y ya no lo son más, necesitamos urgentemente algo a lo que agarrarnos, algo en lo que creer y esos veinte euros nos suponen una puerta abierta a soñar despiertos, al menos, hasta el 22 ¡y después ya veremos lo que hacemos! Es más, creo que la retransmisión del sorteo también batirá records de audiencia. Merecería la lotería superar en share al cara a cara de Rubalcaba y Rajoy; porque habrá cinco millones de parados que no acudirán a la oficina, vale, pero también porque hoy por hoy, se tiene más fe en lo uno, que en “los otros”. 
Yo me he comprado un décimo del 69 que es un número clásico mío ya que me ha dado, a lo largo de los años, incontables satisfacciones. Aparte de las obvias, ciento cincuenta mil pesetas años ha ¡ay, cuántas eran en pesetas! Y después, de regalo entre las compañeras de la oficina (vaya jefa espléndida), cien euros por cabeza, dos años seguidos. Luego premios menores, pero la verdad, yo que no soy muy de comprar, cuando alguna vez lo veo por ahí, sonriéndome en una caseta de la ONCE (al igual que las historias me sonríen en las esquinas), suelo devolverle el guiño y sé que estoy ahí ahí de seguir escribiéndoos, pero desde una casita a pie de las arenas blancas del Caribe. Tranquilos, que os mantendré puntualmente informada de todas mis aventuras de millonaria, que serán parecidas a éstas de ahora, pero sin calcular mentalmente lo que me queda en la tarjeta de crédito o cuánto podré sobrevivir hasta que el cliente de turno me pague la factura pendiente (aprovecho para rematar la púa: clientes míos, que os quiero mucho, pero… ¡pagadme ya, que yo he cumplido mi parte del trato!). 
Volviendo a mi gratificante 69: en esta ocasión me sonrió desde el escaparate de la administración número 3 de Ibiza un décimo que no terminaba sino que empezaba por esa cifra. “No está mal” -le dije a mi risueña prima que aguardaba en el coche- “Me gusta que la cosa termine en, pero siendo prácticas, si la velada empieza en 69 seguro que acaba en alegría”. Lo siento, os he mentido. No dije “alegría” exactamente, pero no puedo aquí terminar literalmente la frase. Echadle imaginación además de fe al asunto, que la vida es mucho más vida con ambas. 
Si os parece a estas alturas del post que soy una supersticiosa (yo creo que la definición debe estar más cercana a psicópata; os recuerdo que veo nítidamente a los números llamándome y además, nos sonreímos), mirad alrededor: Tenemos agotados el 11111 pero también el 11710, fecha en que la Selección de Fútbol ganó el mundial. No quedó otra a los buscadores futboleros que decantarse por la fecha del cumpleaños del entrenador de la selección, pero también dentro de los más demandados están los de la fecha del cumpleaños de jugadores varios y también de Mourinho (chicos, estáis fatal), de la muerte de Michael Jackson o Ami Winehouse, o del terremoto de Lorca porque dicen, dicen… que las desgracias traen suerte. Mirad si estoy acertada con lo de la fe… 
No sé bien en qué categoría entra esta otra superstición, pero otro de los boletos más demandados es el de la fecha de la boda de la Duquesa de Alba. Eso, hablando de cinco numeritos enteros. pero claro, con las terminaciones tampoco es fácil. No hace falta que hagáis las cuatro horas de cola necesarias para comprar en Doña Manolita si buscáis un 5, un 7, un 11 ó un 13, porque no quedan. 
Ése es el panorama: a pesar del frío, más personas en las administraciones aunque nos gastemos mucho menos por barba porque, presupuesto no tenemos, pero fe… ¡más que nunca! 
Creer; Tener por cierto algo que el entendimiento no alcanza o que no está comprobado o demostrado. Tener algo por verosímil o probable. 
Fe; Seguridad, aseveración de que algo es cierto. Creencia en algo sin necesidad de que haya sido confirmado por la experiencia o la razón, o demostrado por la ciencia. 
Superstición; Creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón. Fe desmedida o valoración excesiva respecto de algo. 
“Habrá que creer, habrá que creer, 
en Cristo en la paz o en Fidel,
habrá que creer, habrá que creer, 
en algo o en alguien tal vez.” 
Alejandro Filio
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Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

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