Mi memoria regular


Mario me preguntaba anoche de qué me estaba riendo sola. No tímidamente, no. A carcajada limpia. Le contesté que acababa de encontrar estas fotos y no las recordaba. Una sola de estas opciones, os lo advierto, no habría justificado la risa. No solo el “volverlas a ver tras equis tiempo”, no.

Una parte imprescindible de reir y reir es mi memoria regular, tirando a floja.

Cuando Dios repartía sus dones, allá en algún limbo, yo estaba mucho más en el limbo que otros y seguro que repetía en la cola de orejas, en la de las ganas de jugar, o hasta en la de risas, pero no me acerqué a la del talento musical (ni de broma estoy cantando en las fotos, ¿de verdad no veis que es un escenario y no una ducha?), ni en de la buena memoria.

Me manejo con recursos varios. Uno, de escasa importancia, es almacenar datos el mínimo espacio que sé que puedo necesitarlos, pero luego me desprendo como los reptiles van mudando la piel. Tengo capacidad solo para un número limitado de direcciones o números de teléfono, de modo que, cuando arranco en un nuevo lugar, reseteo con facilidad aquellos que quizá no vuelva a pisar o marcar en la vida porque… ¿y pa’qué?

Pero, llegamos al recurso bueno. Recuerdo, sin embargo, las sensaciones, los sentimientos. Ahí este cuerpo que mal canta, no conoce límite alguno y son esas emociones que soy capaz de revivir infinitas veces las que manejan los dedos que escriben batallitas en este soliloquio infinito que todo el que me ronda vive de un modo u otro.

Así pues, escribo para no olvidarlo, escribo, egoístamente, para revivirlo (desde una perspectiva que jamás duele, lo juro) y lo escribo porque estoy convencida de que las emociones se contagian de un modo maravilloso e incluso (fijaos qué ambiciosa), incluso expulsan otras mierdas que la memoria acumula y que son muy, muy, muy… ¿Y pa’qué?

P.D. y que no se me olvide, cantando a gritos conmigo una que sí entona: mi hija Diana.


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Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

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