Mujer y domingo


Alejandro Filio, mujer y domingo

Tenía dos únicos apuntes en mi agenda (ABSOLUTAMENTE IMPROVISADA) en Madrid. La primera, la que me había traído de vuelta aquí, a este lado del mundo: ir a verle, tras tantas llamadas pidiendo auxilio. Y lo hice, recién llegada, 8 de la mañana, después de 10.000 km y 48 horas sin dormir. Le vi cinco minutos, le conté todos los dedos, y me fui. Le mentí. Le dije que parece feliz. Los que le quieren no le reconocen y yo, quizá, seguro, porque también le quiero, tampoco. Pero me fui otra vez.

La otra cita era esta noche con Filio y parece que él lo supiera cuando ha sido el de venir a recibirme a mi llegada al Libertad 8 (mi segunda casa). Nos hemos dado un abrazo y le he deseado un año nuevo MARAVILLOSO. Me ha prometido hacer todo lo que esté en su mano (yo también lo haré). Demasiado pronto ha empezado Alejandro Filio a concedernos el capricho de pedirle canciones y en la sala sonaban, entre las mesas, títulos y títulos: ¡”Vienes con el sol”! ¡”Hermano lobo”! ¡”Mujer que camina”! A mí, quizá me ha malcriado en demasía… Y me ha regalado tres… Debe ser porque en un momento dado ha preguntado si había alguna mujer con los ojos verdes en la sala y mis compañeros improvisados de mesa han decidido a los gritos que yo ¡que yo! cumplía los requisitos, y ha cantado la susodicha canción.

Seguía el público gritando a la perfección cada uno de los títulos que quería oír y yo le he dicho (como si el Libertad fuera la sobremesa de nuestra casa) que me perdonara, que no recuerdo títulos ni álbumes… pero le he canturreado (sin ritmo ni vergüenza) esta canción. Hasta utilizando la mesa de caja de percusión, haciendo tintinear copas de vino. Me ha dicho Filio que “es una canción muy…” Y he seguido yo su frase diciendo que “lo sé, lo sé, muy vieja ¡pero también preciosa!”. Y la verdad es que le ha costado un rato recordar, qué sé yo si los acordes o la letra, pero aquí la tenéis… Es “Mujer y domingo” (lo sé ahora que he googleado) y es, como veréis, una maravilla.

Déjame volver
Hasta la mujer de aquel domingo
Sentada a la orilla del limbo
Tejiendo ilusiones conmigo
Y si no es verdad
Que me lleve el mar hacia otra isla
Con viento y timón desbocados
Cantando esta voz a otro lado
Cantando esta voz a otro lado


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Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

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