Democracia Real Ya. Es mucho más lo que nos une que lo que nos separa


Cuando el pueblo islandés se encontró hace 2 años que tenía que pagar la deuda que su país había adquirido con el FMI y otros países por su pésima política financiera, y que este pago lo realizarían las propias familias, mes a mes durante los próximos 15 años y a «sólo» un 5,5% de interés, salió a la calle a golpe de cacerola. Solicitaban que se sometiera a referéndum. El NO al pago de la deuda alcanzó el 93% de los votos.

 

A golpe de cacerola, con un pacífico NO lograron la dimisión de su gobierno, la privatización de sus principales bancos, que se buscaran responsables de la crisis en la que se veían envueltos y se detuvieron a varios banqueros. Hay 2 puntos en esta historia que me emocionaron especialmente al descubrirla. El primero era que, después de esto, formaron una asamblea en la que redactar una nueva constitución porque se sentían, en vista de los hechos recientes, desamparados con la actual. La redactaba directamente el pueblo.
La labor se hizo entre 25 de los candidatos que se presentaron. Tenían que reunir los siguientes requisitos: Ser mayor de edad, no pertenecer a ningún partido político y lograr el apoyo de 30 personas. El segundo punto que me sorprendió fue, ¿Por qué no era noticia de portada en todos los telediarios y periódicos? Creo que tenemos que rendirnos al argumento de que pudo más el temor al contagio del resto de países europeos con crisis no tan distintas a la de Islandia.
Por eso, ¿cómo quedar inmune al movimiento que se está viviendo estos días? Los gritos que se escuchan son muchos: que el gobierno nos represente, también después de ser elegido, terminar con el paro, que los bancos nos hipotequen las casas pero no la vida, que conocer a donde va destinado el dinero de nuestros ahorros sí importa, que las decisiones importantes; la edad de jubilación, las jornadas laborales, la participación en un determinado conflicto armado, el presupuesto que se destina a armamento o a educación, el cuidado medioambiental, la energía nuclear, la ley SINDE… se tomen entre el pueblo y no entre un gobierno que el pueblo eligió porque creyó en unas promesas que se incumplen continuamente. Que si esto sucede pueda quitarles el poder que les dio.
Democracia Real Ya no es un movimiento de jóvenes nini con acceso a twitter como tratan de hacer creer. El que quiera comprobarlo que se acerque a las plazas de nuestras ciudades. Que lo haga a Sol hoy si puede porque parece que, efectivamente se prohibirá esta concentración pacífica y no vinculada a ninguna participación política sino a un pueblo cuando, cómo bien cantan sus pancartas: «Por Justin Bieber sí nos dejan acampar pero no por la democracia». Hay jóvenes, muchos pero también jubilados, hay inmigrantes y parados de todas las edades. Los hay con simpatías políticas, por supuesto, pero también los hay hastiados. Hay hipotecados que ven que van a subir la lista de las 100.000 viviendas embargadas en el último año (cifra que espera triplicarse en el 2011) y que a pesar de ello, mantendrán la deuda con sus bancos si no cambian las condiciones que nos atan a ellos. La Declaración de los Derechos Humanos dice que todos tenemos derecho a una vivienda digna. Pues si eso incluye que hay que pagar por ella, adelante, pero que sea algo justo. Es sólo un ejemplo. De hecho, todos los partidos políticos debieran hacer de la Declaración Universal de los Derechos Humanos lectura obligatoria antes de redactar los programas de gobierno con los que nos invitan a votarles. Y después, cumplirlos.
Volviendo a las miles de personas de distintos estratos, razas, credos y colores concentradas en tu plaza… A pesar del abanico, en estos tiempos que corren, queda la evidencia de que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Por eso, podríamos acercarnos a visitarles a ver qué es eso de Democracia Real Ya. Podemos hacerlo por curiosidad o por simpatía, por solidaridad, porque quizá haya algo que aprender, porque nos hemos cansado de quejarnos a los amigos y a la familia y en lo más profundo queremos que algo cambie y podemos (y debemos) ser partícipes. Hay un grito común: que alguien nos devuelva la democracia, un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Y lo queremos ya.
Termino con la definición que la Real Academia de la Lengua hace de la palabra democracia y que José Saramago pedía con ahínco que se modificara (también proponía borrar la palabra «utopía», ¿será coincidencia?)
DEMOCRACIA: Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno. Predominio del pueblo en el gobierno político de un estado.

 

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Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

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