Los ladrones de sonrisas


los ladrones de sonrisas, otro Post Data

He pasado unos días… rota, supongo que la palabra es “rota”. No puedo decir que “rota mal”. Ni siquiera que “rota del todo” (que no, que os doy mi palabra de que nunca nunca me rompo del todo).

Podría parecer (de hecho yo he necesitado un tiempo de silencio para saberlo) que es por la bomba de relojería que he lanzado y que va a explotar en unas horas. No. De eso sé que responderé con la frente bien alta y sé que cuando decidí escribir lo hice exactamente para eso: para lanzar palabras donde quizá, alguna vez, a alguien, pudieran servirle. Y si en el camino a alguien le molestan, asumo el riesgo.

Mi tristeza venía (o a saber si estaba en mí) desde más lejos. El detonante ha sido la directora de un periódico, una periodista, que me pidió permiso para enviarme unas fotos. No imaginéis ahora que de desastres, catástrofes, que os prometo que eran… ¡Perfectas! Tanto que, hoy no, pero quizá algún día comparta alguna. Hoy, aún… no puedo.

Somos solamente nosotras, junto a otro chico con 14 ó 15 años. Jugamos, estamos disfrazados en lo que deben ser las escaleras del instituto que compartíamos. La “peor” foto de todas es una en que la abrazo. Ahí, sin más, exploté en lágrimas ¿sabéis por qué? Porque no recuerdo nada de todo aquello: ni el día de juegos, ni el edificio, ni ninguna de las prendas que llevo puestas, ni… mierda, ni tampoco a ella.

Y he repetido ya muchas veces que hay unos años de mi vida borrados absolutamente porque necesitaba sobrevivir y la memoria y la vida os juro que fueron incompatibles.

Pero me descubro frente a frente a aquellas desconocidas de las fotos: a esa niñas preciosas, a la que yo fui un día y que sonríe y, de repente, pienso en que también eso me robaron.

Busco las imágenes siguientes que sí conservo y no está, mi sonrisa no está ¡en ninguna! Mi sonrisa se perdió en un agujero negro y no hay derecho. No hay derecho.

Y solo eso. Que me parecía que lo justo era compartir también esto, para recordarnos a todos que estemos atentos. No vaya a ser que a nuestro alrededor haya ladrones de sonrisas y estemos demasiado ocupados en otras cosas y no nos demos cuenta.


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Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

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