mi Dharma 11


Dharma

Uf, qué sensación más extraña tras tantos días, estar parada frente a frente a mi vaio y poder escribir: no artículos, notas de prensa, dossieres o proyectos, sino… escribir.

Eso que es mi Dharma: contar, hablar, comunicar, pero no solo de uno a otro (ambos desconocidos entre sí), sino de mí a ti y esperar, cruzando los dedos que quizá, tal vez… me contestes o quizá, tal vez, aunque sea un poquitito alguna vez, algo te sirva.

Como no me espabile, dejo de llamar a esto “blog” y empiezo a llamarlo “anuario”. No, de verdad que no, que no dejo que vuelva a suceder. Como repito tan frecuentemente a mis amigos: yo soy para siempre. Puede parecer que estoy ausente alguna vez, pero no estoy lejos. Jamás. Lo prometo.
¿Qué ha pasado en todos estos días? Trabajo, trabajo, mucho trabajo. No me alcanzan las horas del día, ni los días de la semana. Pero es trabajo. No son problemas, ni preocupaciones y eso es maravilloso.
Es más, ¡es que yo misma me lo busco! Porque las ideas me brotan igual que brota el verde en Dominicana, multiplicándose si se lo permiten hasta acabar cubriendo absolutamente todo.
Mario ha empezado sus prácticas en una televisión local. Cumplió años sin mí, pero sé que no me lo tiene en cuenta. También sé que sabe, que aunque no estaba, “estaba”. Creo que tiene que ver con aquello de que soy para siempre…
Óscar está trabajando también los fines de semana en un bar y aunque él tira mucho más entre motores y ordenadores, esta pequeña ocupación le otorga un poco de esa necesaria autonomía a esa edad y también, de esa imprescindible sensación de que eres útil, de que “haces” y además, lo que sea, lo haces bien.
Ay, ésa es la peor enfermedad que está trayendo esta crisis bajo el garfio. No es la miseria o los desahucios (ambos terribles), sino esa sensación de inutilidad que invade a quien se queda sin dónde poner los brazos, y ve que los meses se amontonan cruelmente, sin permitirle ganarse los medios para evitar todo lo anterior, dejándolo cada vez más fuera de juego, y creyendo, a fuerza de no encontrar trabajo, que no sirve. Me estoy perdiendo…
De modo que mis hijos hechos hombres y yo, entre Ibiza y Mallorca en un barco hoy vacío, de camino a abrazarles antes de marcharme a Londres y después a Mallorca, para volver en poco más de una semana a Ibiza para seguir después enlazando otras tantas ciudades antes de acabar el mes.
Sí estaré en el cumpleaños de Óscar. Sí estaré (por supuesto) en una intervención tonta a Mario. No sé bien por qué, pero, sospecho… que me los voy a comer a besos…
Sirvan estas letras sólo de anticipo, para deciros que aquí sigo, que estoy bien; en algún punto entre cansada y guapa, y que ahora que estoy en ruta aprovecharé las horas en salas de espera para ponerme al día. Es una amenaza que veréis que cumplo. Es que… os echo mucho, mucho de menos.

Dharma: Idea omnipresente en el pensamiento hindú que de hecho, no se denomina a sí misma hinduismo sino Sanatana Dharma; religión eterna.

El Dharma es una ley universal de la naturaleza, que se encuentra tanto en cada individuo como en todo el Universo y se manifiesta como una rueda (presente en la bandera de la India).

El Dharma considera a la vida como un hilo conductor desde el pasado hasta este momento de ahora, y de éste, a las vidas futuras. Se puede traducir como “camino recto”, “ley natural”, pero también como “virtud” o “vocación”.

Dharma es, en definitiva, aquello que hemos venido a hacer cada uno de nosotros a este mundo; hay algo que te está destinado y para lo que tienes las cualidades perfectas y exactas y es nuestra misión encontrarlo cuanto antes para poder llevarlo a término.


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Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

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11 Comentarios en “mi Dharma

  • admin Autor

    Bueno, es que "Dharma" viene a ser el concepto de "vocación", pero llevada al extremo, al absoluto, a la divinidad que nos une a todos más allá del tiempo.
    Claro, es más fácil hablar de vocación. Eso lo entienden tus parientes 😉

    Un saludo,

  • dolega

    No me ha llegado este post, no se porqué…en fin.
    Que me alegro que estés bien. Mientras sea por trabajo, es buena noticia.
    Dale un besazo grande de mi parte al de la operación y tú cuidate y no te agotes demasiado y… escribe de vez en cuando 😀
    Besazo

  • Espiritudeibiza

    Apasionante asunto el del dharma. Porque tiene un poder transformador del individuo y por extensión de la sociedad. Debería ser materia de estudio absolutamente prioritario en las escuelas. Desde luego así construiríamos un paraíso en la Tierra.

    Ante la pregunta de ¿Cómo encontrar tu dharma?, pregunta hermana de ¿Cómo saber cuál es tu dharma? … Parece ser que son de gran ayuda hacerse a uno mismo estas dos preguntas:

    1.-Si el dinero no fuera problema y tuviera tiempo y dinero… ¿Qué haría en este momento?. Pista: Aquello que disfrutas tanto que pierdes la noción del tiempo mientras lo experimentas…

    2.- ¿Cuál es la mejor manera en que puedo servir a la humanidad? Descubrir tu dharma personal, esto es tú propósito en la vida, tu don único o talento especial y usarlo para ayudar y mejorar la vida de todo aquel que entra en contacto contigo es tu dharma personal.

    Tener una práctica que cultive tu espíritu es de gran ayuda. Tu dharma está conectado con tu verdadero Ser y está más allá del ego. Algo que rete tu cuerpo de manera personal es muy útil: yoga, un arte marcial, nadar, correr… pero dejando en la práctica todo rastro de ego… se trata de disfrutar haciéndolo no de potenciar nuestra vanidad…

    En tu caso Pilar siento la certeza de que tu dharma es escribir. Eres capaz de olvidarte de todo cuando estás inmersa en el proceso creativo de contar historias. Es cómo si entraras en trance, en contacto con otra dimensión. Y te haces mucho bien haciéndolo pero además haces mucho bien a todo aquel o aquella que leen lo que compartes con el mundo. Es una especie de sanación. Es AMOR. Una forma de trascender el sufrimiento.

    Hay una sentencia budista que se atribuye al príncipe Siddartha (Buda) que dice que: “La mejor demostración de que venimos a este mundo para sufrir (experimentar dolor) es que ninguna criatura nace sin llorar”. Y cierto es. Aunque a algunos niños nos tuvieron que pegar cuando nacimos para que lloráramos.

    La historia del ser humano es la de la búsqueda de la felicidad, del quienes somos, de que venimos a hacer a este mundo, del porqué nos toca vivir muchas de las cosas que vivimos… venimos a evolucionar, a transformar el sufrimiento, la angustia vital… y al final todas las preguntas tienen una única respuesta: AMOR. Venimos a aprender a amar… Y solo amando somos felices… todo lo demás no nos llena a nadie… ni siquiera a aquel que va sobrado de dinero, fama, prestigio social, un físico privilegiado…

    Y siento que cuando escribes y te leo estoy leyendo a una personificación del AMOR. Al AMOR con un traje hecho de palabras… Es cómo si fueras a través de tus manos un canal con lo divino (dicho esto fuera de cualquier connotación relacionada con cualquier “iglesia”: cristiana, judía, islámica etc).

  • Inmagina (Territorio sin dueño)

    Pues nada chica, después de saber de ti y de como te va, me voy a seguir buscando ese algo que me está destinado, que creo que algún bromista me lo ha escondido.
    Muchos besos