pizza y penes circuncidados 2


pizza corazón love
Decididamente mis amigas y yo tenemos poco en común. Podría enumeraros una laaarga lista sobre nuestros físicos, edades, carreras, gustos por los hombres… (esto último nos ha parecido siempre muy práctico), pero sería infinita. Sin embargo, hay un punto que compartimos de buen grado y es el de nuestras reuniones culinarias. Nos juntamos en cualquier casa (normalmente la mía, que soy la «mamá» del grupo) y cocinamos, ¿os suena muy marujo? Tendríais que ver a esta colección de mujeres estupendas; divinas de la muerte mientras ponen en práctica las recetas más insospechadas.
Cada una tiene sus pequeñas especialidades pero, encajan a la perfección con las de las demás y unirlas todas en un menú fantástico en una velada improvisada, es algo imposible de sustituir. 
Os pongo a modo de ejemplo, algunos de nuestros últimos menús: 
  • Sushi variado, pan de gambas y cuscús con tártar de salmón 
  • Fondue de camembert, pizza de cebolla, champiñones, rúcula y jamón serrano 
  • Quiche de pavo, canapés varios, hojaldre de pollo y manzanas al curry 
  • Ensalada con frutos secos y vinagreta y raclette (somos mucho de quesos y vinos) 
  • Crepes de huevo, champiñones y emmental 
¿Se os hace la boca agua? Vamos a los postres. Estas delicias venían acompañadas de: 
  • Pavlova, coulants de chocolate y helado de vainilla, coca de cuarto, brownies, galletas navideñas de mantequilla y jengibre. 
Y por supuesto, regadas con nuestros vinos favoritos y con nuestras especialidades en coctelería (otra gran afición que compartimos): 
  • Cócteles con nuestro amigo Bacardi: mojito (también sorbete de mojito con hierba buena infusionada), piña colada, daiquiris de fresa, mango o lima.
  • Y, con “otros amigos”: cosmopolitan,  sorbete de cava… 
sushi cena con amigas
Sushi Night
Y mientras vamos trasteando en la cocina nos ponemos al día y, cuando por fin nos sentamos en la mesa seguimos hablando de cualquier tema porque el estómago y la confianza van tan ligados que en cuanto uno se sacia, lo otro se abre cual flor de jazmín en un té y hablamos, de la actualidad del país, del mundo pero, sobre todo, sobre todo… de nosotras: de cómo nos afecta tal o cual cosa, de cómo nos hace sentir “el trabajo que ya no soporto”, “mi madre que no me comprende” y “pásame otra galleta, hay qué ver lo ricas que están” y entre tanta mujer; además de las otras dudas que nos surgen, siempre el eterno tema de los hombres. Cuando no hay alguna despechada repitiendo ensalada, hay otra con el corazón roto o parcheado que mete el dedo en el merengue de la Pavlova y, enfrente, una brotándole el amor por los poros, absolutamente ilusionada mira fijamente al brownie porque “este sí que es diferente” (y no se refiere al pastel, sino al tipo del que se está enamorando) y, sirviendo ceviche, otra murmura malhumorada “que en el fondo, en el fondo… todos los hombres son iguales”. Por supuesto todas tenemos razón y todas nos equivocamos. El amor es relativo como los ingredientes de la pizza perfecta… 
Lo importante del asunto es que, de la nada (y no por el vino sino por la cebolla de la pizza perfecta) surge un tema cualquiera. Pongamos por ejemplo… ¡los penes circuncidados! y extendemos con suma facilidad, cual si de paté de campaña se tratara, nuestras experiencias al respecto: Una de nosotras estuvo una vez con uno; otra dice que con tantos miles de penes como se ha encontrado en esta vida, por supuesto ha conocido a varios; otra está ahora con un pene circuncidado esperándole en casa y la última, con un hilo de mozzarella fundida, estirándose desde su porción de pizza hasta los dientes, pregunta con la boca llena que “qué es eso de un pene circuncidado”. Luego viene un debate necesario: ¿es mejor para el individuo que lo porta? ¿Y para nosotras? ¿Es más limpio? ¿Es más… mono? Y tampoco ahí llegaremos a coincidir porque nuestra forma de ver la vida es como los platos y como los penes: infinita, pero en lo que sí estamos todas de acuerdo es que ya va siendo hora de que escriba un post al respecto. 
Y ahí va, con mucho cariño a mis amigas y a los hombres (especialmente a los circuncidados y a los chefs de cocina, y a los reposteros innovadores, y a los cocteleros apasionados, a los que saben qué es un decantador, a los que pueden nombrar diez clases de quesos distintos, también a los que te sorprenden con un cuidado picnic romántico en el cine de verano o en la playa ¡ah! Y a los que te traen el desayuno a la cama, sobre todo, si lo hacen desnudos).
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Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

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