¡tengo casa! 7


Pilar Ruiz Costa, casa lata de sardinas

¡Tengo casa! Aunque, bueno, casa, casa… no es. Casi tiene más parecido con una lata de sardinas, pero la cuestión es que después de largo tiempo rastreando las redes, los periódicos y llorando ante los escaparates de inmobiliarias, me he decantado por un pequeño estudio en una zona maravillosa de Ibiza: Dalt Vila que encontré con Pi en una fotocopia colgada en un bareto de Santa Gertrudis un domingo de resaca. Tanto tiempo buscando y la respuesta la tenía una vez más, el alcohol…

 

Os podría hacer un resumen de sudor y lágrimas, de visitas frustrantes y de las muchas mentiras que se esconden tras esos anuncios destacados de “¡Oportunidad! Loft con muchas posibilidades cerca del mar” Que quieren decir “Zulo que se cae de viejo sin cédula de habitabilidad y con goteras” ¿podéis imaginar todos los opuestos de bueno, bonito, barato? Pues de esos hablo.

   
 

No he visto en ningún lugar una especulación más grande con las casas como en Ibiza ¡qué mercado negro de habitaciones! Qué mercado negro negrísimo de eso que denominan “alquiler de temporada”. En esta isla, hay gente que vive de robar dos meses al turista, al trabajador o… a quién puede, (creo que he vuelto a pensar en voz alta) y es urgente algo de control al respecto por pura justicia para quienes sí se dedican profesionalmente al asunto: hoteleros, por ejemplo. Hablo de pagar 450 euros por una cama en un piso lleno de desconocidos, claro que sí, pero también como decía mi amigo Andreu, de que te cobren 20 euros por un plato de paella precocinada en un restaurante frente a la playa “¡en España! -me gritaba él indignado- ¿qué excusa hay para no preparar una paella en España? Si no saben preparar paella ¡en una zona turística, frente a la playa! Pues que no les den licencia de restaurantes” y será que se pone muy guapo cuando se indigna, pero le daba toda la razón. De modo que nos quejamos de que vienen pocos turistas y en cuanto vemos a uno de color sonrosado y con chanclas, nos pegamos por él, le arrastramos a nuestro chiringuito y le calzamos una paella precocinada o le cobramos 5 euros por una caña y después, nos quejamos de que no vuelven y tratamos de alquilarles una casa o una habitación por un despropósito porque como “total, no la van a poder pagar más de un par de meses…”

   
 

Pero, no me quiero enfadar. Qué va, si estoy muy contenta porque aunque me ha llevado un tiempo, he encontrado una lata de sardinas preciosa. La verdad es que… la otra alternativa que me tenía más convencida hasta la fecha era un autobús. Va totalmente en serio. Preguntadle a mi prima Pi, preguntadle a mis hijos que ya estaban de nuevo diciéndome aquello de “¡estás locaaa!” y la “a” de loca parecía que no se acababa nunca. Óscar me llamaba ya “autobusera”. El problema ha sido que no he encontrado dónde poner el autobús, al menos legalmente y ya llevo el cupo de las “alegalidades” bastante completo de momento como para meterme en más líos. Como me digo a mí misma: “Organización, Pilar: los líos de uno en uno”. Después pensé “bueno, vaaale, pero por lo menos, por lo menos, busca algo con terraza, que puedas reciclar muebles y hacer chapuzas de las tuyas con propiedad”, pero tampoco. Mi lata de sardinas tiene un balcón y todo, pero no permite poner los dos pies a la vez ¡aunque sí le pondré un huerto urbano! Lo tengo todo estudiado y cuando me cansé de verme a mí misma en todos los reflejos de los muebles (de una sola vez), saldré a la calle y veré Ibiza casi enterita desde arriba ¡qué preciosidad!

   
 

Así que, como Ibiza es lo que tiene, que el verano se echa pronto encima y además, el invierno me pilla viajando por el mundo, me marcho el jueves a Alemania, después a Madrid y cuando vuelva ya tendré un lugarcito en el que acepto visitas aunque, ya os advierto que, como los líos: de uno en uno. No es falta de paciencia, no. Insisto que es sólo de espacio. Además, aún tengo que decidir si pongo cama o mueble bar, que las dos cosas no me caben.

   
 

Ah, se me olvidaba. En cuanto he terminado de hablar con mis futuros caseros he llamado a mis hijos y les he gritado algo del tipo “que ya tenemos casaaaa” y la “a” ha sido tan, pero tan larga, que creo que aún les sigo gritando.

   


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Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

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7 Comentarios en “¡tengo casa!

  • lau

    que buueno, enhorabuena por tu recien adquirida latita de sardinas, que , yo creo que es mejor que un bus, almenos esta estable y aparcada no? bueno, a disfrutar!! besines

  • Macondo

    Espero que la duda entre cama y mueble bar sea después de tener ya tu propia cama ubicada, porque si no voy a preocuparme. 😀
    Besos y felicidades, guapa.

    • admin Autor

      ¡No me hagas ni caso! ¿Cuándo se dio el caso de que yo contara una verdad en este blog? 😉
      Estoy recopilando botellas de cerveza para hacer "algo" con ellas. Me las guardan unos amigos que tienen una pizzeria y tienen un color y un grabado preciosos. Creo que quieren ser floreros, portavelas, vasos… Ya te contaré… ¡Cuando vengas a visitarme! Te hago un publirreportaje con tu amiga Inma y si te pones tímido, pues nos haces de fotógrafo a nosotras 😉

      Besos,

  • Inmagina (Territorio sin dueño)

    Enhorabuena!!!!!!!!!! Me pido fotos privadas al e-mail en cuanto lo tengas decorado, así podré ubicarte cuando me acuerdo de ti, aunque para eso con imaginarte en un avión je je.
    Que me alegro un montón Pilar, sé que estás estupendamente con tu prima, pero tener tu rinconcito, que puedas considerar tuyo, tu refugio, no tiene precio.
    Muchos besos

    • admin Autor

      ¿Eso es que no tienes pensado venir a visitarme? Ya haremos un publirreportaje, pero contigo en ella, que seguro que gana muchísimo.
      Aish, los aviones, los aviones… Sí, creo que aunque quisiera no podría recordar en cuántos he subido por ejemplo, por ejemplo, en los últimos meses, ¿tropocientos? ¿Tropocientos quince? 🙂

      Muchos besos