el amor fosforescente 2


corazón fosforescente luminoso
Que el amor es ciego… ¡Qué va! Ciegos nosotros y con frecuencia, bastante egoístas a la hora de movernos por la vida y por inri, en los terrenos amatorios. Por eso, es tan fácil hablar de amor, amor, amor… hasta dejar la palabra gastada, bailando entre miles de definiciones posibles; conceptos abstractos que no podemos alcanzar.

 

Deberíamos respirar profundo y contar uno, dos y así hasta diez besos antes de hablar de amor y después de hablarlo, recordar que del amor hay que hablar, sí; lo justo y necesario pero… hay que hacerlo mucho más.

Dicen que el amor es ciego, mientras nos quedamos embobados mirando frente a frente nuestro reflejo en otros ojos que nos miran ilusionados y es tan fácil ilusionarse con esa ilusión contagiosa, y correr la voz, y decir que “esta vez sí será para siempre” y al cabo de un mes, dos meses (ese tiempo imprescindible para conocer al otro), resulta que te decepciona; que no es como pensabas y se te acaba el amor. Qué casualidad. Con lo bonito que era cuando alguien desconocido te hacía temblar…

 

Creo que más que “pasión”, “admiración”, “deseo” (que sí, que también), la palabra que mejor encaja con amor es “comodidad”; te sientes tan cómodo al lado de alguien que nada en su presencia estorba, como si una extraña simbiosis se produjera y pasáramos a ser una prolongación natural de otro ser; como si no os “conocierais”, sino que os “reconocierais” tras un largo tiempo sin veros.

 

El amor no es ciego sino fosforescente. Somos tan tontos (no por naturaleza; la estupidez la vamos adquiriendo o enriqueciendo socialmente), que el método más certero de averiguar que sí es amor es precisamente, cuando lo has dejado ir… Esa persona no está y sin embargo, está en todo y has de andar haciendo equilibrios para no nombrarla a cada rato, o te encuentras su foto (o la foto de alguien que se le parece, o de alguien que no se le parece, pero te lo recuerda) y tu boca dice “te quiero”, aunque tú no lo digas. El amor es un fenómeno natural y como tal, la naturaleza no se anda con chiquitas y ya se encarga ella de dotarnos con las herramientas suficientes para que no necesitemos preguntarnos ni preguntar a nadie, ni gafas de visión nocturna ni nada de eso…

 

El amor es fosforescente porque es precisamente en la oscuridad de la distancia y el tiempo donde lo ves con claridad inequívoca, iluminándolo todo.

 

Feliz 2012 lleno de salud, fortuna, éxitos profesionales, alegría a raudales y sobre todo amor, mucho amor fosforescente para todos.

 

Ilusión; Concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos.

 

Fosforescente; Que emite luz que permanece al cesar la causa que la produce. 

 

Amor; Conjunto de sentimientos hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.

 


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Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

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2 Comentarios en “el amor fosforescente

  • Marilin C.

    Acabo de leer este post, Pilar, y como siempre, ¡¡voy con retraso!! Es del 2011 y estamos en el 2013, pero da igual. Cuánta razón al decir que no hace falta preguntarle a nadie si lo que sientes es amor o no, que eso se sabe. Lo que pasa es que a veces, cuando te dejas llevar por la admiración del otro, o por la pasión, te sientes tan pero que tan bien, que confundes los términos. Ahora, mucho tiempo después, sé que algunas de las veces en las que sentí esos escalofríos, no era amor. Y que es realmente maravilloso conectar con alguien como si os conocierais de toda la vida. Ojalá seamos capaces de no confundir más los términos, ¡cada cosa se disfruta de una manera!
    Un abrazote muy fuerte 🙂

  • Espiritudeibiza

    Ese Simulacro

    Cada vez que nos dan clases de amnesia
    como si nunca hubieran existido
    los combustibles ojos del alma
    o los labios de la pena huerfana
    cada vez que nos dan clases de amnesia
    y nos conminan a borrar
    la ebriedad del sufrimiento
    me convenzo de que mi región
    no es la farándula de otros

    en mi región hay calvarios de ausencia
    muñones de porvenir/arrabales de duelo
    pero también candores de mosqueta
    pienos que arrancan lágrimas
    cadáveres que miran aún desde sus huertos
    nostalgias inmoviles en un pozo de otoño
    sentimientos insoportablemente actuales
    que se niegan a morir allá en lo oscuro

    el olvido está tan lleno de memoria
    que a veces no caben las remembranzas
    y hay que tirar rencores por la borda

    en el fondo el olvido es un gran simulacro
    nadie sabe ni puede/ aunque quiera/ olvidar
    un gran simulacro repleto de fantasmas
    esos romeros que peregrinaran por el olvido
    como si fuese el camino de santiago

    el día o la noche en que el olvido estalle
    salte en pedazos o crepite/
    los recuerdos atroces y los de maravilla
    quebrará los barrotes de fuego
    arrastrarán por fin la verdad por el mundo
    y esa verdad será que no hay olvido.

    Mario Benedetti