vivita y coleando 2


No pretendía que se armase tanto revuelo con mi último post; no era mi propósito, pero una cosa es pretender y otra saber que, por supuesto, ocurriría ¿y sabéis qué? Que me alegro, y si ha servido para que surja una conversación que no esperabais: conmigo, con otros ¡o a solas! Mejor aún. Si no pensase que las palabras “sirven”, ¿qué iba a estar haciendo aquí? Sirven tanto… Le estoy tan agradecida a esta opción de lanzar botellas a la red que siempre alguien, en algún lugar acaba recogiendo.
Y en cuanto a mí; es decir a ese “mí después de aquello”… Soy todas esas cosas que los que me conocéis, veis e intuis (por favor, dejaos llevar mucho por la intuición, que puede ser la mejor brújula). Soy esa montaña sin orden ni concierto aparente, de anécdotas de viajes y en el supermercado; de consejos y de relatos con final feliz. Soy la recolectora de muebles de los contenedores de basura; la mamá de todos cuanto me rodean. Soy esa jefa que asusta tanto al principio porque se ve tan exigente; soy la eterna Relaciones Públicas que se implica tanto en cada marca y cada campaña y además, contagia de ese entusiasmo a todo el equipo. Soy probablemente ¡la mejor organizadora de eventos que ha existido y existirá! Claro que sí 🙂 Soy la anfitriona divertida que hace de cada encuentro, además, una excusa para poner en práctica alguna locura y mis invitados lejos de irse… ¡se quedan!

Claro que alguna vez tengo un mal día, pero es uno sólo, pequeño, perdido entre muchos cientos de días buenos y además, sé que quienes me quieren están “ahí”, a esa distancia imperceptible de una llamada a un abrazo.

limoncello y mermelada d’Amore
Esas cosas soy y como he llegado hasta aquí, es casi lo que menos importa, ¿verdad? ¡Siento mucha más curiosidad por saber dónde estaré dentro de diez años o… en febrero!
Bueno, el 14 de febrero, sé lo que haré: brindar con ese fantástico limoncello d’Amore, que hemos preparado con la receta del bueno de Michael de Il Panzerotto y seremos muchos, muchísimos los que brindaremos por ejemplo, porque estamos vivos y porque aún nos quedan tantas cosas por descubrir ahí fuera y en nosotros mismos…
¡Va por vosotros! Salud, fortuna y mucho, mucho, mucho amor. 
P.D. No, no… mejor, directamente, otro Post Data: No os preocupéis, ¿vale? Estoy bien y de todos modos, GRACIAS por preocuparos y también GRACIAS por leerme
Repasando vocabulario… 
Vivito y coleando; expresión que indica que alguien que se creía muerto aún vive. 
Preocupar; producir intranquilidad, temor, inquietud y angustia. También (como en este caso), estar interesado o encaprichado a favor de una persona. 
Abrazo; muestra o gesto de afecto que consiste en estrechar entre los brazos a una persona. 
Brindar; Manifestar, al ir a beber vino o licor, el bien que se desea a alguien o a algo.
Mis pies en tantos sitios. Y los que nos quedan por pisar…

mis pies en Mahón

mis pies en La Habana

mis pies frente a Es Vedrà 

mis pies en el Templo de Ranakpur

mis pies en tantas playas

mis pies en tantos barcos
mis pies después de haber ido de Delhi 
a Agra y dispuestos a ir a Varanasi
mis zapatos sin mí pero llenos de sorpresas
mis pies en el Templo de las Ratas en Deshnoke
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Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

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2 Comentarios en “vivita y coleando

  • Espiritudeibiza

    TUS PIES

    Cuando no puedo mirar tu cara
    miro tus pies.
    Tus pies de hueso arqueado,
    tus pequeños pies duros.
    Yo se que to sostienen,
    y que tu dulce peso
    sobre ellos se levanta.
    Tu cintura y tus pechos,
    la duplicada purpura
    de tus pezones,
    la caja de tus ojos
    que recien han volado,
    tu ancha boca de fruta,
    tu cabellera roja,
    pequeña torre mía.
    Pero no amo tus pies
    sino porque anduvieron
    sobre la tierra y sobre
    el viento y sobre el agua,
    hasta que me encontraron.

    Pablo Neruda