No voy a poder estar sola


No puedo estar sola, otro Post Data, Puigdemont, freedom

He aterrizado hace apenas 4 horas en Atenas. Agotada, de verdad. Como si todo el cansancio de estos 3 meses en India sin un solo día de pausa se me hubieran caído encima.

Así que he llegado a mi hostel junto a la Acrópolis. Al llegar he lanzado todo sobre una de las literas vacías de este estudio que comparto con 5 desconocidos. No había nadie. Me he dado una ducha larguísima. Qué maravilla, la presión del agua, el agua caliente infinita… Y me he decidido a no hacer nada, NADA, más que descansar, lavar la ropa, tomarme un vino… ESTAR SOLA.

Cuando he vuelto a mi estudio con la ropa lavada me he encontrado a un macizo haciendo abdominales.

Automáticamente he pensado, antes de saludarle incluso, que tenía que escribir a mi hija y contárselo. Ni de broma a mis amigas, que ya las conozco y a modo de saludo me entran con un “¿Te has enrollado ya con alguien? ¿Por qué no? ¡Dime que al menos te has morreado!” Y eso cuando hablamos del tiempo. Cuando ya me hablan de “quien sea” que haya conocido aquí o allá, ya puedo contarles aventuras, cosas muy emocionantes que he hecho, que me cortan con un: “vale, vale, ahora a lo importante: ¿Te lo has tirado? ¿te lo tiras tú o me lo tiro yo?”

El macizo se ha presentado, pero como su nombre es impronunciable, se va a quedar con “El Macizo” y una cosa ha llevado a la otra y hemos ido a dar una vuelta. Acaba de llegar también, es eslovaco, es su primer viaje solo y se queda una semana. He decidido poner tierra de por medio o no me lo quitaré de encima y yo, he venido en busca de un poco de silencio.

Me he ido a la Acrópolis, sola. Qué maravilla (ambas cosas) y después, a un bar total y absolutamente occidental (hoy, qué maravilla) donde estaban montando un concierto.

He pedido el especial del día que era cordero y no quedaba y me ha dado igual. He pedido un vino blanco y también se había agotado y me ha dado lo mismo.

En seguida ha llegado un australiano que está viajando por toda Europa y he desistido. No voy a poder estar sola. Acaba de llegar de Barcelona y hemos acabado hablando de Puigdemont y le he enseñado esta foto que acababa de hacer en una farola junto a la Acrópolis.

Hemos brindado por él y el concierto ha empezado.


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Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

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