una sola crisis pero un montón de amigas 11


 

amigas en crisis
las chicas de Sexo en Nueva York, haciendo limpieza de armario.
A su manera, claro…
Mis amigas me reclaman que para cuando un post contando “cómo vivir bien”. Sí, sí, para que veáis que además de orgullosa Embajadora de Bacardi soy una Embajadora Honorífica del Vivir Bien, pero ese post en concreto, con historia, teoría, aventura, risas y sobre todo: recetas reales y al alcance de todos de cómo vivir bien, lo dejo para más adelante y hoy voy directamente con un caso práctico porque sí, porque está a la vuelta de la esquina.

Todo arranca con un ejemplo X; por ejemplo: el marido de la amiga de una amiga está en paro (y aquí no hace falta que penséis en maridos de amigas de amigas mías porque a nada que escarbéis, encontráis un caso similar en vuestro círculo de conocidos), y por descontado, un sueldo no alcanza para aquellas hipotecas que a traición y por la espalda nos clavaron a tantos “a modo de inversión, porque las casas cada día valdrán más y más y más y más y cuando quieras la vendes y encima te sacas una pasta” (aquí de nuevo podéis cambiar “hipoteca” por “alquiler”, “préstamo”, “letra del coche”… ¡lo que se os ocurra! Imaginación al poder). De modo que esta vez, en lugar de regalar la ropa que ya no utiliza ha optado por venderla, baratísima; de tres a siete euros, pero que en comparación a los cero que sacaba hasta ahora, imagina qué negocio…
La cuestión es que mi amiga “la intermediaria” que además de una santa, es listísima, propuso hacer el asunto más grande y así, hemos quedado todas este domingo para hacer un encuentro con cupcakes y daiquiris en una de nuestras casas (gravada por cierto con una hipoteca de alucine, desproporcionada y vergonzosa, pero que, como nos engañaron aquellos señores de la corbata, no podrías vender ni por asomo; ni siquiera por lo que te costó y de hecho los vecinos tratan de vender las suyas por menos, mucho menos con tal de, vale, está bien: deber al banco, pero menos, mucho menos) y allí, a la casa sobrehipotecada, pero preciosa de mi amiga, llevaremos cualquier cosa que ya no utilicemos. Algunas lo harán anónimamente, tan solo dejándolo antes, pero otras iremos muertas de risa a narrar las utilidades de un vestido que solo has lucido en una ocasión o, de otras prendas nuevas que ya no le vienen a tus hijos. Otras llevarán para vender prendas que ellas mismas confeccionan y otras, venderán su talento en este coworking & “vending”.
Y ahora, otro ejemplo más: ayer, hallábame yo en una de esas comprometedoras posturas a las que la fotodepilación de las ingles te lleva cuando la esteticién a la que no conocía cinco minutos antes, que hasta hace un año habría hablado del tiempo en una ocasión así con tal de tenerme entretenida, empezó a hablarme del otro tema; de la puñetera crisis, de su marido en paro y de la hipoteca que los estrangula hasta dejarlos de color morado oscuro y yo, que hasta hace un año habría dicho mirando al techo que sí, que hace calor y que la primavera viene pisando con fuerza, lo que le propuse es el descabellado plan de la merienda solidaria con nosotras mismas; que traiga lo que quiera, que haga folletos con ofertas especiales en fotodepilación, manicuras o en lo que se le ocurra para las mujeres apañadas como nosotras y así, nuestro “evento” va creciendo, creciendo y la verdad es que está tomando una preciosa forma; como entre cupcake y corazón solidario.
Sé que pueda parecer que en el fondo es un modo más de consumir, pero no. Habrá quien por ejemplo, solo venda y desde luego quien necesite (o quiera) algo nuevo, podrá encontrarlo a precios de escándalo y además, nos divertiremos todas juntas. Tal ha sido el éxito que esas “todas” de mis amigas, traen a “todas” de las suyas y ya estamos mirando con ojos nuevos el armario mientras pensamos en los daiquiris con los que brindaremos porque señores y, sobre todo, SEÑORAS: todo tiene un motivo para brindar. A veces está expuesto a la luz del día; otras veces hay que observarlo un ratito más, pero acaba emergiendo y la espera entre amigas, es mucho pero que mucho mejor.
Post Data: Con mucho cariño a mis amigas, que son mujeres extraordinarias.
otro Post Data: Con mucho cariño también a vosotras, que también lo sois.
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Pilar Ruiz Costa

Acerca de Pilar Ruiz Costa

Me dedico a la Comunicación y a los eventos desde hace muchos, muchos años. Contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a mi alcance.

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11 Comentarios en “una sola crisis pero un montón de amigas

  • admin Autor

    Estimado Macondo, que sepas que hablo en nombre de mi nueva amiga y el mío propio cuando te digo que nos gustan los tipos egoístas, pero lo justo, que menos mal que al final se te ocurrió presentarnos, que efectivamente las mujeres (sobre todo las que escribimos blogs) somos listísimas y sobre todo: que nos alegra mucho que nos hayas encontrado.
    Doble tanda de besos en las mejillas…

  • admin Autor

    Sí, "sólo" soy yo. Pilar, para lo que necesites de mí. Cuánto ruido puede hacer una persona sola, ¿verdad? Pues imagina si somos muchas, para lo bueno y para lo malo.

    • Macondo

      Estaba pensando yo: “A estas dos tías que acabo de conocer tengo que presentarlas, porque parecen cortadas por el mismo patrón. Si yo lo paso como un enano leyendo sus respectivos escritos, sería muy egoísta por mi parte no ponerlas en contacto para que pudieran hacer lo mismo mutuamente”. Y van y se conocen ellas solas. Si es que cuando nosotros vamos ellas ya están volviendo.

    • admin Autor

      Te avisaremos. Sospecho que nos íbamos a llevar muy pero que muy bien tú y yo y bueno, mis amigas ¡ay, mis amigas! Son, en 2 palabras: encanta-doras.

    • patchworkdeideas

      Me da a mi que sí, un sentido del humor, una ironía y unas ganas de cachondeo parecidas, sí.( y una operación que relatas en la ex de mi ex por las mismas causas)
      creía que escribíais varias ¿Solo eres tu?

    • admin Autor

      Ey, Sr. Espíritu, por favor; no me haga decir burradas que luego me encuentro con la sorpresa de que me leen personajes inesperados y un día de estos, salgo en el telediario por deslenguada y a mi madre le da un disgusto y me dice "si ya te lo decía yo". Prefiero seguir jugando a decir entrelíneas y así, sólo las mentes privilegiadas como las vuestras, lo pillan en todo su esplendor y el resto, pues piensa que estoy "más p'allá que p'acá" y yo tan contenta.

    • admin Autor

      Es que yo soy de las que quiere tener un millón de amigas y así más fuerte poder cantar, que entre tantas, no se aprecian los gallos. Siempre puedes echar la culpa a alguna pelirroja que de todos es sabido: las pelirrojas tienen más cara de culpable.